domingo, 22 de diciembre de 2013

Relojes de arena - David deMaria

Nunca abandono una partida hasta el final,
nunca es más rico aquel que cree que tiene más,
nunca es tarde para amarse pienso,
ni para equivocarse,
haciendo siempre honor a la verdad.
Si la tristeza me quisiera contagiar,
tengo un millón de sueños aun por desnudar,
el fondo de este denso laberinto,
que muestra que no es listo,
si piensa que al final acabará conmigo.
Nunca he persiguido el oro,
nunca perseguí la plata,
lo que busco es el cariño
en la isla de tu alma,
navegando sin destino
en el mar de las palabras.
Caminante si hay camino,
aunque aveces no se vea,
aprender a perdonarse calmará todas las penas,
nunca es demasiado tarde.
Hoy mis impulsos no los puedo controlar,
vivo salvando mis ideas del vendaval,
vivo creando mi propio universo
plagado de emociones
que juegan a saber a que jugar.

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